Entrevista a Iván Cózar, protagonista de «School of Rock, El Musical»

Hablamos con Iván Cózar, el GRAN Dewey en «School of Rock, El Musical», un planning de éxito y verdadero disfrute que puede verse en el Espacio Ibercaja Delicias.

Por Cris | Con más de media vida en las tablas partiendo desde el teatro de base, Iván Cózar cuenta con la experiencia de un «actor» y la energía de un niño. Un apasionado de la música y el cante que se atreve desde el lírico hasta el flamenco, pasando por rock, blues, swing y soul. 

Es curioso como dicen que son incontables las veces que le han comparado con Jack Black, y tan curioso como sublime que su puesta de largo en el musical sea con su maravillosa interpretación del Dewey de «School of Rock» en su salto al musical en español. Los fans de la peli corroboramos el parecido, y tanto o más si has visto a Iván metidísimo en el personaje que capitanea la talentosa banda del éxitoso musical que está triunfando en Madrid.

«School of Rock es un gran reto pero a la vez un placer maravilloso«

Alternante de Dewey en «School of Rock, El Musical» , Cózar es un calco extraordinario del carismático personaje que sacaría el lado más rockero de toda una generación. Una interpretación extraordinaria que capitanea un equipo artístico en el que van todos a una en tono, ritmo y show, y la excusa perfecta para conocerle y charlar sobre este planning imperdible.

El personaje al que da vida Jack Black en la peli te va cómo anillo al dedo. Al verte, el espectador puede disfrutar en vivo de este desastroso pero persistente rockero. ¿Qué ha supuesto para ti la oportunidad de dar vida a este personaje? ¿cómo te llega Dewey?

Bueno, lo primero que me ha dado Dewey es la oportunidad de incursión en el musical, y de servirme una rockstar encima del escenario. Evidentemente es un gran reto pero a la vez un placer maravilloso.  Y el personaje me llegó como suelen llegar. De la mano de mi representante y un casting que recuerdo como uno de los más largos y trabajosos de mi carrera. 

Destreza, agilidad, carisma y talento hacen que tu Dewey sea un personajazo a los que vitorear en cada una de sus intervenciones, ¿qué toque le has dado tú al personaje? 

Creo que lo más evidente en mi Dewey es la relación con las niñas y los niños que conforman los distintos elencos. Los años que he dedicado, bien trabajando o bien como voluntario tiñen mi modo de comunicarme con ellas y dibujan la fina línea entre el juego y el respeto que tengo siempre muy presente. 

Siguiendo con lo anterior, y a la inversa, ¿qué te da Dewey cada función?

Como te decía, la oportunidad de sentirme una rockstar, pero sobre todo el juego y el placer inmenso que supone este personaje. 

Lo que ocurre casi durante tres horas bajo la impresionante carpa del Espacio Ibercaja Delicias es un disfrute único. ¿Sentís el vibrar del público de cada función? ¿cómo os llega?

La relación con el público siempre es distinta. A veces están más habladores y algún comentario se cuela en la escena, otras simplemente te llega un silencio cargado de emociones en un momento emotivo. Pero evidentemente como show cargado de energía hay un espejo que es el patio de butacas que da sentido a este y a cualquier espectáculo.

El elenco adulto está muy bien acompañado de un maravilloso elencazo infantil lleno de talento, ¿cómo es capitanear a estos rockeros? ¿qué es lo que destacas de tu banda?

Yo no lo vivo como una capitanía o liderazgo. Más bien podríamos hablar de un nexo de unión, niño y adulto a la vez. Y con eso siempre me he identificado un poco. Cuando estás con ellos en escena y empiezan a tocar, a cantar y hacer coreos que me explotan la cabeza, solo me pregunto ¿cómo pueden ser tan buenas?

“School of Rock, El Musical” llega a España siendo un exitazo en Broadway, ¿qué es lo más complicado de trabajar en este tipo de producciones? 

En mi particular, la exigencia física y vocal. Huelga decir que yo no soy ningún jovenzuelo y las casi 3 horas de trabajo son un placer, pero cuando acaban, el hielo en las rodillas y las hora de descanso con cruciales. 

La tracklist de “School of Rock” es fantástica. En esta adaptación, además, se suman temas nuevos. ¿Cuál dirías que es tu escena musical favorita? 

Para mi evidentemente el concurso de bandas: ver cómo los compañeros de la banda se ponen de pie en el foso y alzan sus instrumentos evidenciando que las niñas y los niños están tocando sin ningún tipo de soporte, las cegadoras que iluminan al público y nos permiten ver sus caras de felicidad y como se agitan y celebran como si estuvieran viendo a los Rolling. Sin duda, ese es mi número favorito. 

«A mi profesión le pido que cualquier «gran logro» que esté por llegar pueda ser disfrutado por las personas que me han apoyado y creído en mi desde el primer momento» y que cada vez están más mayores»

Si hay otra película que me gusta mucho es “Noviembre” de Achero Mañas y en ella destaca una cita que dice eso de que “el arte es un arma cargada de futuro”. A 2023, con todo lo que no deja de pasar, ¿cuál es la percepción que tenéis los artistas sobre la situación de la cultura? ¿Crees que la accesibilidad para creadores y consumidores es real o aún quedan cosas por mejorar?

Siempre hay cosas que mejorar  y siempre hay algo que aportar. Como artistas o creadores artísticos debemos, o al menos así lo he vivido yo, trabajar para hacer tangible nuestra visión. Siempre he tenido claro que como creadores hay temas que nos atraviesan e impregnan cada una de nuestras creaciones, bien sea escribiendo, dirigiendo, pintando o en cualquier disciplina que sea elegida como vía de expresión. Al fin y al cabo, hacemos arte por la necesidad de expresar. Otra cosa es que resulte lucrativo o que nos acerque a eso que se ha dado en llamar «éxito» yo personalmente cuando creo no suelo pensar en lo que hay más allá de la creación como tal. Hay otras figuras dentro de la industria que saben bien cómo gestionar esa parte oscura.

¿Qué le pides a tu profesión? 

A la profesión lo único que le puedo pedir es que no nunca me aburra, que me permita disfrutar de los procesos como lo he hecho hasta ahora, pero sobre todo, que nunca se convierta en ir a la oficina a sellar y hacer una jornada más. 

Pero sobre todo, que cualquier «gran logro» que esté por llegar,  pueda ser disfrutado por las personas que me han apoyado y creído en mi desde el primer momento y que cada vez están más mayores.

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